Los dolores que nos quedan: Paro masivo de docentes en todo el país

Entrevista a Javier Blanco (Secretario General de ADIUC) y Eduardo Maturano (Secretario de Prensa de ADUNCOR) sobre el paro de la educación que se realizó el 6, 7 y 8 de marzo en todo el país.

Foto: Asamblea Interfacultades UNC Por: Fidel Riveros

Les docentes de nivel primario, secundario, terciario y universitario de todo el país están realizando, desde el pasado 6 de marzo, un paro general. Los motivos -además del Paro de Mujeres, Tortas, Bi, Travas y Trans que tiene lugar el 8 de marzo- tienen que ver con el rechazo a la propuesta del gobierno nacional en la primera revisión de la paritaria del 2018, que es una cifra lejana a cubrir el atraso de los salarios respecto a la inflación. Además, se exige un inmediato aumento de presupuesto, tanto a las universidades nacionales como a los institutos de ciencia y tecnología.

Esta medida de fuerza se da mientras el gobierno de Mauricio Macri realiza un ajuste brutal que afecta sobre todo a los sectores públicos, incluyendo la educación. El paro no es un hecho aislado, ya se llevaron a cabo múltiples medidas de protesta en el seno de la Universidad Nacional de Córdoba durante 2018, arrancando el segundo cuatrimestre con un paro de la docencia universitaria con acatamiento masivo y con la toma por parte de les estudiantes de 6 facultades y el Pabellón Argentina. Todos estos hechos tuvieron una consigna común: la defensa de la educación pública y gratuita y el aumento de presupuesto en las universidades.

Hablamos sobre estos temas con dos representantes sindicales de la docencia universitaria cordobesa: Javier Blanco (profesor del FAMAF y Secretario General de ADIUC, sindicato de base de CONADU) y Eduardo Maturano (Profesor de la Facultad de Ciencias Médicas, ex Secretario General de ADIUC y actual Secretario de Prensa de ADUNCOR, sindicato de base CONADU Histórica).

¿Cuáles son las razones por las que realizan este paro educativo?

Javier Blanco: Por un lado está el paro general de la educación que eso lo convoca CTERA y tiene que ver con la situación educativa de todos los niveles educativos, sobre todo primario y secundario en todo el país. Eso depende sobre todo de las provincias. De hecho UEPC por ejemplo adhiere acá a ese paro si bien su negociación marcha por otro camino. Y después está el caso de la universidad, al cual nosotros pertenecemos, que en ese caso el paro tiene que ver con una paritaria de 2018 aún que no se terminó de resolver, ya que en 2018 nosotros acordamos no solo el aumento de un 25% entre marzo y diciembre sino también dos clausulas de revisión que tenían que ver con la inflación entre noviembre-diciembre y enero-febrero. O sea que en base a los índices de inflación había dos mesas de revisión de el acuerdo salarial. La primera ocurrió ya en enero y el resultado no fue suficiente. Eso fue lo que evaluamos los gremios. Y ahora el 17 de marzo es la segunda revisión que es la final para terminar de adecuar el sueldo a la diferencia entre la inflación y el aumento que hubo. 

Eduardo Maturano: El paro tiene que ver con la situación que se generó de arrastre desde el año 2018. Ahí hubo una movilización muy importante a nivel nacional cuyo reclamo originalmente era perforar el techo del 15% de recomposición salarial que ofrecía el gobierno, algo que se logró lo cual supone una victoria en este sentido. Pero el cierre de la negociación por parte de algunos gremios -de los cuales no participó de la firma del acta de acuerdo la CONADU Histórica– se hizo por debajo de lo que fue la evolución de la inflación. Se cerró en un 22% o 23% de mejora salarial, y ustedes saben que la inflación trepó al 47% o 48%. Esa negociación fue bastante cuestionada, no solamente por la distancia -porque por ahí no daba para mas- sino porque precisamente ocurrió en un momento donde hubo una movilización acá en Córdoba, una marcha de 150 mil personas, en Rosario de alrededor de 80 o 100 y hubo una movilización de cierre que se hizo en la Ciudad de Buenos Aires de la cual participaron alrededor de 350 mil personas; es decir, que el movimiento se encontraba en la cresta, no en baja. Es en ese momento donde CONADU decidió firmar el acuerdo con el gobierno. Son opinables las motivaciones políticas de eso, pero lo que no es opinable es que firmaron en una situación muy desfavorable para Macri o para el gobierno. Si ustedes recuerdan, Macri en ese momento había manifestado que esos eran los peores años de su vida desde el momento del secuestro, o sea que lo estaba pasando bastante mal. Y nosotros nos estábamos encontrando bastante bien en materia de movilización. Las motivaciones de esa firma en mi opinión tienen que ver con acuerdos o especulaciones de gobernabilidad, porque esa federación no quiso que la sangre llegara al río; es decir, no quiso ir a mas por temor a perder el control de la situación porque había muchos gremios en alza, en la lucha a nivel docente y ni hablar del sector estudiantil que ya habían adquirido una autonomía con una serie de reclamos propios, específicos de su sector que acá se corporizó en las tomas de algunas dependencias, fundamentalmente la del Pabellón Argentina. La segunda cuestión tiene que ver con un calculo de conveniencia económica bastante difícil de mostrárselo a los docentes, por eso se lo hizo de manera callada y solapada, que es la cuota solidaria que se entrega a los gremios que firman acuerdos salariales, que es del 1% de la masa, y que la proporción que le tocó a CONADU el año pasado por la firma fueron 37 millones de pesos. Eso quiere decir que la mesa chica de CONADU se embolsaron y que ellos hicieron muy buen negocio con el paro, pero el resto de los docentes la verdad que peleamos y estuvimos varias semanas sin dar clases y el resultado de la pelea salarial por lo menos fue magro.

Además de la cuestión salarial, ¿qué otros reclamos hay?

JB: También hay un reclamo que se vuelve a presentar que tiene que ver con el dinero para investigación, ciencia y tecnología que también está atrasado. Incluso el CIN (Consejo Interuniversitario Nacional) hace poquito tuvo una intervención reclamando mil millones que es lo que se debe al sistema de ciencia y tecnología.

EM: La consigna en este momento, que es la principal y por la que hay algún nivel de acuerdo en la convocatoria, es la defensa de la universidad pública y gratuita, que es una consigna muy general y que creo yo que debe ser sometida por lo menos a un análisis de si esta universidad tal como la estamos viviendo debe ser defendida. O sea, es como hablar de la defensa de la salud cuando los hospitales se vienen abajo y cuando no tienen para hacer prestaciones mínimas a la gente que mas lo necesita. Entonces creo que nadie va estar en contra de la defensa de la educación pública pero en términos abstractos, pero cuando uno lo baja a tierra y ves como se dan los financiamientos o el uso de los recursos ahí creo que no estaríamos en condiciones de decir “esto es lo que queremos defender” sino que queremos luchar por otra cosa. Estamos todos en la defensa de la educación pública, de la gratuidad de la educación, del carácter laico pero las escuelas se vienen abajo. Si somos acríticos y defendemos acríticamente, el tipo de universidad pública que hemos conocido va a seguir siendo afectada o se va a ver deteriorada por las políticas, por los programas, pero fundamentalmente por el desfinanciamiento intencional que existe no solamente de la parte que corresponde a educación sino también al área de Ciencia y Técnica que hace que esa sea una primera cuestión que creo que debemos discutir; es decir, si esta universidad pública y gratuita debe ser solamente defendida o además debe ser transformada, que creo que ese es el gran desafío.

¿Cuáles son sus expectativas respecto a una mejora en la oferta del gobierno?

JB: La verdad esperamos que haya una oferta mejor. De acuerdo a la inflación registrada en el periodo que nos corresponde a nosotros que es marzo de 2018 a febrero de 2019 es de 50% la inflación que hubo. O sea, es mas que la inflación del 2018 porque en enero y febrero la inflación fue mas que en enero y febrero de 2018. Entonces es una inflación de casi 50%. Con lo cual, la compensación debería ser de un 25% en total entre las dos clausulas de revisión. Hasta ahora ha habido un 9% no remunerativo y no bonificable (lo que le llama en negro). Es decir que estamos bastante atrás de un número que se parezca a la inflación, que no implique una pérdida importante del salario real. Va a haber un acto y una movilización el 17 en Buenos Aires para presionar al Ministerio acerca de lo lejos que estamos todavía de resolver la paritaria 2018, y después nos falta empezar la discusión salarial 2019.

EM: El gobierno actúa coheretemente. Yo si hay algo que no le reclamaría o señalaría al gobierno es no actuar con coherencia. El gobierno es un plan de vaciamiento, no solamente de la educación, es un vaciamiento del país a partir de un proceso de neo endeudamiento y de disponer los recursos naturales. El Presidente del Banco Central es un funcionario de primera mano de Lagarde del FMI y por lo tanto no tiene necesidad de mandar monitores, ellos monitorean la economía. Y todos los recursos disponibles tienen que estar al servicio de satisfacer o de “honrar” esa deuda. Entonces, ¿que podemos esperar de este gobierno? ¿que financie las universidades, que financie las necesidades de los sectores populares, de los sectores mas sumergidos? ¿que incremente los salarios? Hay que entender y ser empático con Macri para entender precisamente hacia donde va, porque sino generamos falsas expectativas de que habría una disposición o un interés de lograr alguna mejora. Si eso ocurre va ser porque coyunturalemente, quizás por una especulación electoral, el ajuste en este momento no vaya mas a fondo y a lo mejor se logra alguna recomposición transitoria como pasó el año pasado que se la devora la inflación y, evidentemente, siempre estamos en el punto de arranque. Yo creo que el problema no está en discutir la intención del gobierno o el proyecto del gobierno -porque es claro- sino que vamos a hacer nosotros, el problema está de este lado. Hay una pregunta que se hace todo el mundo: “¿porqué si llegamos a una situación peor que la del 2001 no revienta?”. No revienta porque se juega la gobernabilidad, que supone que yo puedo especular con presentarme como candidato en las próximas elecciones, o que yo voy a lograr mi cuota solidaria de 1 millón de dolares, entonces no quiero que el gobierno termine por el piso sino quiero apostar a eso. Eso es gobernabilidad. Mientras apostemos a la gobernabilidad vamos a seguir nadando en esta marea de materia fecal.

Tomando en cuenta el contexto nacional, ¿cree necesario radicalizar mas las medidas de protesta?

JB: La verdad que eso depende sobre todo de un poco del trabajo de base. El año pasado de alguna manera las medidas de fuerza y las movilizaciones superaron todas las expectativas y el apoyo social, del colectivo docente y de otros como los estudiantes, no docentes, incluso de las autoridades fue enorme, entonces las movilizaciones fueron gigantescas. Eso no necesariamente se condice con una mejor oferta salarial, pero si marca la importancia y la relevancia de la universidad pública. Yo creo que hoy por hoy, por lo menos lo que hemos evaluado entre delegados y delegadas de nuestra universidad es que no está la voluntad de unas medidas mas radicalizadas aún. Si lo que hubo es una preocupación generalizada de la necesidad de marcar al gobierno el rechazo a una baja tan significativa del salario. Eso está claro. Ahora por ejemplo esta posibilidad de no comienzo de clases en la universidad no tuvo eco entre las bases docentes. 

EM: Uno no puede definir que la gente por si misma se movilice, luche, porque son procesos complejos. Me parece que es un problema que, después del balance o del cierre del año pasado, se retome la lucha por lo menos con la contundencia que se logró que no fue a fondo pero alcanzó un gran nivel. Que la gente se radicalice o no me parece que va mas allá de nuestro deseo. Pero si depende de nosotros luchar para que las luchas se eleven, por lo menos la discusión, el nivel de participación, promover estas cuestiones pero fundamentalmente no actuar como un tapón o como un lastre de la lucha. Porque de pronto, además de tener que luchar contra este ajuste, la gente se encuentra adelante con una loza que es la burocracia sindical, con todo un montaje represivo. Me parece que le sumamos muchas veces, desde nuestra propia mirada, desde nuestra propia militancia, un freno mas. Yo creo que esa si es nuestra responsabilidad: no frenar.

¿Se siente acompañado por los centros de estudiantes y por la FUC (Federación Universitaria de Córdoba)?

JB: Si. O sea, la experiencia mas cercana es la del año pasado donde el acompañamiento fue claro, fue general. Por supuesto, después hay matices respecto de cada agrupación política y su posicionamiento, pero en las grandes movilizaciones el acompañamiento fue general de todas las agrupaciones, de la FUC y de los Centros de Estudiantes. Ahora estamos en diálogo con algunas agrupaciones, con algunos Centros de estudiantes. Todavía como la actividad en la docencia no empezó aún no está normalizado el trabajo entonces no están todos los estudiantes y todos los docentes en actividad pero hemos tenido ya varios diálogos. Hay un acompañamiento, una preocupación común. 

EM: Hasta ahora no han empezado las clases. Habrá que ver, es difícil porque son muy pocos los docentes que están tomando exámenes y de acá a unos días mas veremos que pasa con el movimiento estudiantil. Hay sectores que evidentemente acompañan, hay sectores que empujan. La situación del año pasado fue bastante sorprendente, porque en vez de ser los gremios los que impulsaron la movilización fue el propio Rector el que hizo la convocatoria. Entonces, viéndolo desde ese lugar, me parece que necesariamente deberíamos pensar en que debemos tratar de ir por delante y agitar o convocar algún encuentro o alguna reunión de inmediato. Estos paros de estos días son paros que tienen que ver con una convocatoria de la propia CTERA, de los docentes de nivel primario, secundario y de las jurisdicciones provinciales que no son estrictamente docentes de la universidad. En los próximos días se va a aclarar esta cuestión de donde está cada uno. Y veremos que pasa.

¿Cuál es su opinión respecto al papel que está tomando Hugo Juri en relación al presupuesto?

JB: La verdad es que siendo que uno viene de historias políticas y signos políticos diferentes, reconozco que su participación el año pasado fue coherente y sistemática en defensa del presupuesto y de los salarios docentes. Todas sus declaraciones y sus intervenciones tanto como Rector como Presidente del CIN fueron en esa dirección. No es una novedad eso pero por ahí dado que el proviene del partido gobernante hoy suele ser un poco, no inesperado, pero en algunos lugares se los suele criticar cuando en realidad tuvo esas actitudes siempre. De hecho ahora, una de sus primeras intervenciones ha sido el reclamo por presupuesto en ciencia y técnica tanto para la universidad como para el CONICET, una deuda que el gobierno tiene. Entonces, mas allá de diferencias en cuanto a otros posicionamientos, coincidimos con el Rector en una defensa bien clara del rol de la universidad pública y de la necesidad de un funcionamiento que se acompañe con un presupuesto adecuado.

EM: Creo que Juri si hay algo que no se le puede negar es que tiene iniciativa. Y me parece que, además de tener iniciativa, tiene alguna responsabilidad directa o indirecta por ser integrante o miembro de un partido que es parte del gobierno.  Por otra parte, me parece que hay una situación de apremio por que las universidades prendieron la luz roja cuando dijeron “hay que ver la posibilidad de que no se puedan dictar clases o que nos encontremos con dificultades económica y sea necesario decretar o considerar una emergencia del sistema educativo” Córdoba también planteo esto. Entonces eso pone en discusión la propia maniobra de Juri si el gobierno desfinancia la educación o mantiene este plan de ajuste, porque muchas universidades están en dificultades para poder afrontar los gastos corrientes. Lo cierto es que hay un desfinanciamiento que es evidente. Me parece que este el problema que tiene Juri y que tienen muchos rectores en este momento que, necesariamente, los obligan a tener un protagonismo que quizás en otra época no se veía. La verdad que en estos años nunca vi a otros rectores al frente de una marcha y a Juri si lo vi al frente de una marcha compartiendo algunos reclamos. Hay que verlo en las circunstancias que estamos atravesando y en la medida que sea parte de la lucha, bienvenido. En la medida que Juri sea un obstáculo para la pelea que necesitamos llevar adelante me parece que no. Habrá que ver de acá a unos días como empiezan a jugar los distintos actores y sobre todo en un año que es electoral. Habrá que ver. Por ahora no condeno a nadie. 

¿Cree usted que estas medidas de fuerza incidan en las elecciones de la universidad?

JB: No se, yo creo que no. O sea, va a ser la primera vez que va a haber elección directa de rectorado. Eso hace que en esa elección va a participar todo el mundo, o sea no va a tener tanto que ver con discusiones entre espacios políticos sino con una propuesta pública de rectorado. Posiblemente haya dos o tres candidatos diferentes así que eso también va a activar una discusión. Yo creo que es buena esa discusión, es buena que sea active en un contexto donde la universidad pública está en juego. En mayo va a ser esto. O sea, 4 días después de elección provincial va a ser elección universitaria. Mayo va a ser un mes en algún sentido movido en términos políticos. Me parece que va a estar bien esa discusión, va a ser un buen momento para que se pongan sobre la mesa las distintas posiciones, las distintas maneras de enfrentar esta situación.

EM: Estas elecciones tienen un componente diferente al de todas las anteriores, y es que el rector no va a ser el resultado de una mesa chica o de un consejo, sino que va a ser el resultado del voto de los ciudadanos de la universidad. Me parece que tienen que salir a ganar el voto. Seguramente hay aparatos partidarios que van a intervenir, como se interviene en elecciones generales. Pero lo cierto es que hay que ganar los votos, es decir, tienen que transpirar la camiseta y no solamente tener una aguja de crochet para hacer una trenza como se hacía anteriormente. Les hace falta un poco mas de imaginación y ver como logran captar votantes. Es una cuestión nueva. No tenemos experiencia. Creo que en esta elección no va a haber sorpresa. En todo caso hay que ver que hace Juri porque dijo que no, después dijo que ni, después dijo que si, así que no sabemos si va a ser candidato por lo cual otros potenciales candidatos de su propio bloque o su propia fuerza estarán pensando que hacer o viendo si es lo mas conveniente que vaya Juri o vaya Conrero o Boretto. También me parece que el kirchnerismo tiene algunas figuras conocidas, algunos funcionarios que también están mirando la posibilidad de colocar un nuevo representante, un nuevo rector. Y después está Patricia Altamirano, que también tiene aspiraciones al rectorado. Hasta ahora no han surgido nuevos nombres. Me parece que en estos días lo que vamos a ver es que estas personas van a tratar de alcanzar la mayor difusión y ser conocidos por aquellos que no. No todos los docentes conocen a todos los potenciales candidatos. 

¿Qué opina del paro de mujeres, tortas, bis, travas y trans que se realizará este 8 de marzo?

JB: Nosotros desde ya hace un par de años que venimos acompañando ese paro. Es decir, convocamos desde nuestro sindicato. Las compañeras en general son las que llevan adelante esa movilización y todo ese encuentro tan grande de mujeres que tiene lugar ese día. Creemos que el paro tiene que ser un paro solo de mujeres, no un paro general. Eso está un poco confuso, algunos grupos han llamado un paro de todo el mundo el 8. Creemos que eso invisibiliza el paro de mujeres, que tiene que ver con una especificidad y con un movimiento tan potente como el movimiento feminista en el país y en el mundo. Entonces me parece que está bueno que sea un paro de mujeres. Nuestras compañeras están trabajando en lo que se llama la Intersindical de Mujeres, un espacio que realmente es muy importante que reune cuerpos organicos de mujeres de distintos sindicatos de Córdoba y que tienen su propia declaración y que están convocando desde ese lugar a la marcha y al paro del 8. ADIUC en ese sentido y CONADU también como federación convocamos al paro de mujeres para ese día así que también eso tiene una repercusión específica en los lugares de trabajo.

EM: El Día Internacional de la Mujer tiene que ver con una fecha que es una quema de mujeres dentro de una fábrica en Estados Unidos y es un hecho equiparable al Primero de Mayo, porque se trata de mártires de la lucha en defensa de intereses de los propios trabajadores y, en este caso, de las trabajadoras que estaban ahí retenidas.   Creo que lo que le falta es conquistar lo que conquistó el Primero de Mayo, que no es un día de paro, sino un día que se recuerda por lo que fue el Primero de Mayo. En este momento las mujeres y los gremios están convocando a un paro donde todavía no se ha logrado que sea reconocido o recordado por ese hecho en si mismo.  Lo otro es que creo que se trata de una medida que está mas ganada en este momento por motivaciones de derechos de orden civil que de derechos de orden laboral. Si bien existen algunas consignas que tienen que ver con la situación laboral de las mujeres, muchas de ellas tienen que ver con cuestiones de orden civil que se han incorporado a un pliego de una cantidad de consignas. Eso hay que ponerlo en contexto, porque en los últimos años hemos asistido a un incremento de la lucha por los derechos civiles (el matrimonio igualitario, el aborto, los femicidios) pero hemos asistido a una caída en la lucha por los derechos de los trabajadores y a una pérdida de conquista de los trabajadores (la modificación del listado de enfermedades consideradas profesionales, el no reconocimiento del 20% adicional por el accidente in itinire, la caida de mas del 70% de los juicios laborales a partir de la creación de comisiones médicas centralizadas a las cuales los trabajadores no pueden acceder, la caida del salario y la aplicación de leyes de reforma laboral). Hay que insistir, mas que en el aspecto civil de los reclamos, en el aspecto de clase. Hay que revalorizar la condición de clase, ya que es un día de las mujeres trabajadoras en particular; que esto tiene que ver con la condición de que estas mujeres que estamos recordando eran trabajadoras, eran obreras, son mártires. Porque fue su lucha y la especificidad de su condición de trabajadoras la que determinó el hecho. O sea, no se las mata por ser mujeres, no se las prende fuego por ser mujeres, se les prende fuego por un conflicto de orden laboral. Yo creo que eso es una cuestión que hay que discutir y analizar sin perder de vista que las reivindicaciones de orden civil y toda una serie de consignas que están movilizando a las mujeres durante estos últimos tiempo, que son bienvenidas.

Con respecto a las imputación de 27 estudiantes y una docente en la Universidad por la ocupación del Pabellón Argentina, ¿qué opina al respecto?

JB: Nosotros ya en su momento empezamos nuestra idea de que no hay que judicializar una protesta, que la Universidad misma tomó actitudes correctas en el sentido de no usar la fuerza ni perseguir a esos estudiantes mas allá de algunas opiniones aislada. Más allá de eso, nosotros no acompañamos esa toma y de hecho tampoco los espacios estudiantiles, los espacios políticos que impulsaron esa toma tuvieron diálogo con nosotros en ningún momento. Llegado el momento nosotros solo manifestamos nuestro desacuerdo con el hecho judicial, con la imputación.

EM: Cuando se estaba celebrando el 100° aniversario de la Reforma Universitaria acá se encaró una medida semejante que fue la toma de una dependencia. Festejabamos la toma del Hospital de Clínicas de 1918 por parte del movimiento estudiantil pero mandabamos a la Justicia o condenabamos la toma del Pabellón Argentina acusando cualquier cosa, desde daños a apropiación de una dependencia universitaria. Faltaba nomás que se los acusara de terroristas de Al Quaeda a los estudiantes lo cual me parece que es totalmente injusto e ilógico. Celebrabamos el movimiento estudiantil cuando la lucha fue contra un oponente pero cuando era contra la gestión era condenable o era repudiable y terminó con imputaciones y con pibes que todavía están siendo citados por la justicia en el marco de un juicio que habrá que ver si finalmente quedan imputados. Nosotros participamos en alguna medida de las tomas, llevando apoyo, solidaridad, algunas clases públicas que se dieron en ese contexto. No solo los apoyamos declamativamente, sino que además alentamos la toma. Sacamos un comunicado haciendo referencia a la misma y, cuando los estudiantes quedaron en soledad, buscamos abogados y, de hecho, le pagamos los honorarios a los abogados para que defiendan a los estudiantes. Me parece que eso es una diferencia, pero no para hacer la diferencia, es una convicción. Nosotros actuamos con un convencimiento. La primera reivindicación de los estudiantes fue la necesidad de la declaración de la emergencia universitaria, cosa que fue resistida por la propia UNC y una semana, diez días después que se levantara la toma, el CIN, al conocer los números del Presupuesto 2019, le dijeron a la Secretaría de Políticas Universitarias que con esta plata no se puede funcionar y hay que establecer la emergencia universitaria. Entonces, ¿quién tenía razón? ¿los estudiantes o las autoridades que resistían que los estudiantes se involucrasen en esto y pidiesen precisamente por uno de los puntos mas sensibles que es el financiamiento? Nos parece que parte de esta cuestión tiene que ver con el balance que surge de esa lucha porque dependerá de si esos pibes terminan siendo repudiados, separados, impedidos de continuar en su actividad que es la de ser estudiantes de esta universidad o, por el contrario, hay un reconocimiento y un rescate de esa lucha aunque sea tardía como terminamos rescatando, reivindicando y haciendole monumentos a los pibes que lucharon en el 18. Acá hay gente que se quedó callada, gente que tomó distancia, gente que señaló con el dedo, que contribuyó haciendo aportes de videos, de fotografías, de nombres, de entregas que creo que se equivocaron de lugar, tendrían que estar acá trabajando en la comisaria.

¿Qué cosas cambiaría en la Universidad Nacional de Córdoba?

JB: Serían muchas. Creo que muchas tienen que ver con las distintas orientaciones académicas. O sea, sería una discusión muy larga y tendría muchas variantes. Lo que si creo te voy a decir un par de cosas no ya tanto como gremialista sino mas como docente e investigador, a mi me parece que la Universidad hoy debería enfocarse en pensar ciertos problemas y tener respuestas a ciertas cuestiones que están teniendo consecuencias muy importantes en la estructuración social, en el discurso público. Para mi que tiene que ver con distintos tipos de interacción entre tecnologías de la información y opinión pública, o entre las maneras en las cuales nos constituimos como sujetos a partir de el uso de redes, o las mediaciones tecnológicas que intervienen entre nuestras propias comunicaciones o nuestras propias producciones de conocimiento. La Universidad tendría que tener planes de trabajo interdisciplinarios que sean capaces de de entender la realidad que tiene consecuencias todos los días. Consecuencias desde lo que llaman las fake news, también las maneras en las cuales nos llega la información o como nos constituimos nosotros mismos en un diálogo mediado por tecnología que tiene sus propias lógicas y complejidades novedosas en esta época que están significando mucho en estos tiempos. Después la Universidad tendría que tener espacios de investigación e intervención que puedan mejorar ese uso, mejorar esa comunicación que hoy están siendo a veces un poco torpes de parte de mucha gente que tienen consecuencias sociales y políticas muy marcadas.

EM: Me parece que una de las cuestiones que tienen que ver con la Universidad es la posibilidad de si la misma admite cambios en los marcos de esta sociedad, de este sistema. Entre los cambios que ha tenido esta Universidad hay una primera reforma universitaria que es la reforma de Urquiza, cuando nacionaliza la UNC, ofrece las primeras becas estudiantiles y retira del control de la Iglesia la administración. Esa es una primera reforma que hay que estudiarla porque Urquiza era un admirador de Napoleón y su modelo de universidad era el de la universidad imperial. Hay una impronta de una universidad diferente a la universidad que se festejó en el 2014, la de los 400 años, que era realista y pontificia. En vez de esa universidad que festejó Scotto yo hubiese festejado la universidad del Cordobazo y de la Reforma, que es mas nuestra Universidad y menos la universidad de ese pasado mas medieval. Después tenemos una segunda reforma, que es la Reforma del 18 que evidentemente tiene una fuerte impronta popular que está inspirada en la situación de contexto internacional que es la Revolución Bolchevique (que ha ocurrido exactamente un año antes), la creación del Partido Comunista de la Argentina (fundada en 1918). Es decir que son estudiantes con ideas anarquistas, socialistas y revolucionarias pero que encontró una suerte de discusión de que implicancia tenía la universidad en relación a un proyecto de nación. Esta universidad que tenemos ahora es una universidad que está puesta al servicio de los monopolios. Las grandes empresas caminan los pasillos de la Universidad. Es una universidad que recibe aportes de las mineras, que recibe premios de Monsanto, que crea un Parque Industrial pegado al FAMAF libre de gravamen. Es una universidad que hace gala de universidad empresarial. Por lo tanto, el primer problema a resolver con esta universidad (si eso es viable en este contexto) es si la universidad debe ser un apéndice de las necesidades de patentes, de conocimiento, de enajenación del conocimiento al servicio de las grandes empresas, del gran capital. Junto con eso también hay que ver los elementos con los que cuenta la universidad para llevar adelante esta discusión. Hace un tiempo me decía un ex decano de Ingeniería que la Reforma Universitaria había empezado en Medicina pero nunca había llegado a Medicina. El tema es que me parece que hay una falencia que tiene que ver con las cuestiones de orden republicano dentro de la Universidad. Estas reformas, estas elecciones tienen que ver con cuestiones de orden democrático pero, por ejemplo, no tenemos una clara división de poderes dentro de la Universidad y el poder sigue siendo casi que absoluto. Entonces me parece que es una universidad que le falta todavía desarrollarse en el sentido republicano para que estas cosas sean parte de la discusión. O sea, ¿Para que queremos una universidad? ¿Para que sirva al pueblo? ¿Para que sirva a las necesidades del desarrollo nacional? ¿O queremos una universidad que sea un apéndice de las grandes empresas?.Obviamente, como estas cuestiones están, de alguna manera, vedadas a la discusión porque no son parte ni de las currículas ni nada, evidentemente se da una discusión sobre estas cuestiones o estas valoraciones por fuera. Lo que habría que ver es, aún discutiéndolo, es viable en los términos de la sociedad en la que vivimos, porque no es que solamente la universidad es funcional a las grandes empresas sino que la Argentina se ha convertido en una suerte de patio trasero de las necesidades o del dominio de las principales potencias -fundamentalmente de Estados Unidos- y de las grandes corporaciones que generalmente son los que definen toda la agenda, no solo la agenda de la Universidad sino también la agenda de cualquier gobernante. Ese es el blanco. Si te tuviera que decir contra quien luchar y con quien unirnos, bueno , nos tenemos que unir contra el gran capital

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