Reapertura de La Piojera: triunfo comunitario y popular

¿Qué significa La Piojera para nuestro barrio? ¿Qué historias de vida y de lucha lleva dentro? ¿Por qué es tan importante su recuperación? ¿Cómo fue el proceso de lucha para la expropiación, remodelación y reapertura con gestión popular? ¿De qué se trata la co-gestión entre 22 organizaciones y la Municipalidad?

Esta nota se construye casi de forma completa gracias a las palabras y el apoyo de Laura, Rodrigo, Nahuel, Mariela y Pablo, todes vecines del barrio que participaron activamente en estos 9 años de lucha por la recuperación de La Piojera.

Por Julián del Caño, para Ósmosis.

Fotos: Fermín González.

La Piojera es mucho más que un cine, que un teatro, o que un centro cultural. La Piojera es parte de nuestra identidad, ejemplo de lucha, organización y resistencia. Espacio de producción y difusión artística, espacio de encuentro vecinal, de juego y recreación. Espacio comunitario y popular.

El 16 de octubre de 1929 abrió las puertas y subió su telón por primera vez el “Cine Moderno” de barrio Alberdi, del Pueblo la Toma. La aparición del cine-teatro maravilló a la vecindad. Y sí, el barrio era humilde y más chico, la Colón angosta, el club Belgrano tenía apenas 24 años y se abría un cine-teatro a la vuelta del Clínicas. Se dice que con el tiempo adoptó el nombre popular “La Piojera” porque quienes más lo disfrutaban eran los “los piojitos”, les pequeñites del barrio, todos los domingos cuando se amontonaban desde temprano en la puerta para ocupar su lugar en la matiné de maratones de películas.

Nos cuenta Nahuel, integrante de la murga Les Descontrolades de Alberdi, que además de esa historia el nombre tenía otra, que nada tenía que ver con los valores comunitarios que siempre se construyeron ahí:

“Nos han contado que mucha gente de la ciudad utilizaba “La Piojera” despectivamente para burlarse de la gente que venía, que era gente muy humilde, haciendo referencia a esta cuestión de “piojosos”, como que ahí se juntaban los piojosos. Que a su vez se puede revalorizar porque sí, era un lugar popular, de clases baja y media.”

Hoy La Piojera está reabierta, muchísimas historias y anécdotas parecen ser revividas, todos esos recuerdos que por años dibujaban sonrisas memorables en los rostros crecidos de aquellos piojitos, se comparten en nuevos encuentros generacionales, vecinales y populares.

En este sentido Laura, Secretaria de Cultura del Centro Vecinal de Alberdi, nos comenta sobre la reapertura:

“Todos los que eran guías quedaron conmovidos con los relatos y la emoción de la gente. Existía una necesidad de estar adentro y de contar las vivencias… Hubo mucha gente emocionada hasta el llanto, sobre todo la gente mayor. A mí me pasó, en la semana no ya el día de la reapertura, encontrarme con una señora que no quería entrar, porque realmente su emoción no se lo permitía, prefería quedarse afuera. Y bueno, nos costó mucho convencerla de que no pasaba nada, ella iba con su hija, y eso fue muy fuerte, ¿no? Ver que se resistía porque eran demasiadas las emociones que tenía y seguramente muchos miedos. Hasta que finalmente pasó y estuvo ahí adentro.”

El “Cine Moderno” como dice su fachada, a pesar de haber sido una iniciativa privada, fue muy importante para la cultura y la identidad del barrio, ya que existía un espacio cultural donde disfrutar de propuestas artísticas o de entretenimiento a precios accesibles, con un público muy popular, obrero y estudiantil, con un funcionamiento propio y particular, como expresa Laura:

“Las características propias, la presencia de estudiantes, de chicos de familia. Las proyecciones de películas de la época. Realmente era un centro de participación para todo el barrio. Con precios muy accesibles y con un estilo propio. Se podía comer, se podía entrar con animales. Incluso algunos relatan que llevaban calentador y la pava para tomar mates adentro del cine. También se podía fumar. Todas cosas que seguramente han colaborado para su deterioro porque el mantenimiento de una estructura como esa no contaba con demasiado apoyo. Era una iniciativa privada.”

Éstas características le fueron marcando una impronta muy particular al espacio, que al haber sido apropiado por vecines, obreres y estudiantes, se conforma un fuerte sentido de pertenencia, donde se generan también espacios de debate y participación política.

Rodrigo, integrante de organizaciones participantes de la cogestión como son la murga Les Descontrolades de Alberdi y la asociación civil La Minga, nos comenta al respecto:

“El teatro se fundó en el 29’ pero seguían pasando estudiantes que habían pasado por la reforma, que la habían gestado. Después, en la época del Cordobazo, fue un lugar fundamental de encuentro, de debate y de organización. Un lugar que sirvió de escondite también, mientras los buscaban los militares y la policía. Bueno, muchos se refugiaron ahí en La Piojera. Se festejaron muchos hechos históricos importantes. El 64 aniversario de la reforma, aniversarios del Cordobazo, por ejemplo. Fue un lugar muy importante cultural, social y políticamente. Y siempre del lado popular, del lado de la lucha. Fue un lugar de encuentro y de refugio.”

En la misma sintonía Nahuel agrega:

Por ejemplo, durante el Cordobazo hubo reuniones clandestinas para organizarlo. Durante la dictadura se hicieron reuniones clandestinas para la lectura de libros prohibidos, históricamente fue un espacio de encuentro para estudiantes, para las familias humildes de la barriada, de la zona de Alberdi y sus alrededores que no podían acceder a otros teatros a ver las obras y las películas que había ahí.”

Así vemos la real carga histórica y cultural que tiene La Piojera para el barrio y también para toda Córdoba. En 1997 fue declarado “patrimonio arquitectónico y urbanístico” de la ciudad, sin embargo, en el 2002 cierra sus puertas – producto de la profunda crisis – ya con el nombre “Teatro Colón” y varios años en alquiler. Entonces queda deshabitado, y cada vez más deteriorado. En el año 2008 se declara el bien sujeto a expropiación bajo el gobierno de Luis Juez, pero queda en la nada y en el siguiente gobierno, Giacomino da marcha atrás a esta decisión. Los herederos de la familia fundadora y de los dueños ponen el inmueble en venta desde Nueva York, con la condición que se preserve como teatro, consiguen venderlo a una Iglesia Evangelista en 2011:

“En el año 2011 se vende el bien, lo compra una iglesia evangelista y a partir de eso generó un disparador muy fuerte, prendió el reclamo y bueno hubo movilizaciones grandes, con el apoyo de muchos sectores del barrio y otros sectores que venían de otros lugares a apoyar el reclamo, pero básicamente se involucró mucha gente del barrio.” Nos cuenta Pablo, miembro de Defendamos Alberdi.

El 15 de abril de 2010 se demuele por explosión la vieja chimenea de la cervecería Córdoba. La cervecería es histórica para el barrio, ahí trabajaron principalmente vecines de Villa Páez y Alberdi por muchos años. Cervecería que en el 98´ fue tomada 105 días por sus trabajadores para evitar su cierre. La demolición profundizó la lucha del barrio y distintas organizaciones se fueron gestando, otras articulando, no sólo para defender el barrio y su historia, sino para organizarse más allá de eso.

“Nosotros habíamos empezado con la movida de defensa del barrio en 2010 con la demolición de la chimenea. Y organizamos una marcha en ese entonces a fines del 2010, que no fue ni marcha, fue una intervención y dónde sí se convocó a una marcha. Y a partir de ahí como que empezó toda la lucha” Continúa Pablo.

“El primer aniversario de la demolición de la chimenea se hace una marcha de la ex cervecería Córdoba que termina en la puerta de La Piojera y ahí se propone en ese cierre el reclamo por el pedido de reapertura. Esa actividad la moviliza Defendamos Alberdi, con la gestión del Centro Vecinal de ese momento y la murga. Osea, es más que nada una actividad de Defendamos Alberdi y los otros dos espacios se suman. Y de ahí empiezan a hacerse todos los años la marcha por el aniversario de la demolición de La Chimenea, terminando en el teatro con el pedido de reapertura, hasta que se haga la expropiación, después más adelante.” Comenta Nahuel.

En este contexto, la consigna que surge desde Defendamos Alberdi “Paren de demoler Alberdi” llegó a oídos de toda la ciudad, con mucho poder de interpelación. Es que decenas de proyectos inmobiliarios y desarrollistas aterrizan en Alberdi para hacer sus negocios, sin planificación urbana responsable, y con total desinterés por la historia del barrio. ¿Y la municipalidad? Bien gracias. Licitaciones de enormes edificios a grandes empresas, mientras las cloacas de la Duarte Quirós y la 27 de abril parecen aguas danzantes.

“(…) Esto trajo graves consecuencias para la vida del barrio, la pérdida de espacios habitacionales cómodos, la perdida de espacios verdes, la saturación de las cloacas, de los espacios de estacionamiento. Es decir, todo lo que ha significado la pérdida del bien estar de la vida del barrio.” Comenta Laura.

La lucha por la recuperación de La Piojera fue clave para la organización de les vecines del  barrio, como también para la articulación entre organizaciones. Sin ésta lucha que llevaron a cabo varias organizaciones, junto a vecines del barrio y de la ciudad, hoy quizás muchas personas no sabríamos casi nada del Cine Moderno La Piojera, sólo quedarían lindos recuerdos en un puñado de gente. Sin ésta lucha que logra la reapertura del espacio donde hay una rica programación arraigada a nuestro territorio, sin ésta lucha, habría una Iglesia Evangelista.

“Pasamos 9 años haciendo diversas actividades: festivales, marchas, agites culturales, radios abiertas, y un montón de cosas más. Yo creo que es súper importante cómo se dio, cómo la gente se daba cuenta que necesitaba ese lugar, y la importancia que tenía recuperarlo, tomarlo como propio. Todas esas generaciones que habían pasado por La Piojera, todo eso fue contagiado, compartido y apropiado por las nuevas generaciones que no pudimos participar antes cuando funcionaba, pero entendimos eso, lo tomamos como propio, y también teníamos la necesidad que hubiera un espacio así en el barrio, por toda la esencia que tuvo y queremos que siga teniendo esa esencia. Se recupera con esos fines también, no solo culturales sino sociales y políticos.”

Así es que en 2013 se firma la expropiación que se hace efectiva en el 2014. Sin embargo, la movilización no se generó sólo con la intención que La Piojera vuelva a abrir sus puertas y ya, la movilización es por una Piojera con Gestión Popular, dónde las expresiones artísticas del barrio tengan su lugar, sea accesible a les vecines, un espacio comprometido con la realidad social y que permita el crecimiento de proyectos autóctonos y autogestivos.

Una vez lograda la expropiación efectiva, se intensifican los reclamos para lograr la reapertura con gestión popular, ya se pueden ver algunas acciones más concretas de contacto de les vecines con La Piojera, como por ejemplo algunas visitas guiadas al edificio antes de la restauración. Esta lucha lleva a que la Municipalidad tenga que reunirse con las distintas organizaciones del barrio para proyectar la reapertura del espacio.

“Este proceso de dialogo entre la municipalidad y las organizaciones del barrio empieza en el 2017 con distintos acercamientos, reuniones. Y en el 2018 ya empieza de manera más sistemática, distintas reuniones que se hacen en el club Belgrano, en el colegio, en el Centro Vecinal de Alberdi, de Alto Alberdi, hubo una en el cabildo. Es decir que, se empieza a invitar a las organizaciones, que no iban de forma masiva a estas reuniones, pero si empieza a visualizarse la voluntad cierta de establecer una mesa de diálogo y de coordinación para ver cómo se sigue, fundamentalmente desde la Dirección de Cultura Comunitaria que está dentro de lo que es la Secretaria de Cultura de la Municipalidad.” Comenta Laura.

Con respecto a esto Mariela, miembra de la murga descontrolada y del centro vecinal comenta.

“Lograr la expropiación fue un primer paso, y después cuando la Muni llamaba a organizaciones para organizar la gestión pensé bueno, de a poco se irá construyendo el sueño”.

Sin embargo la relación de algunas organizaciones con la Municipalidad no siempre fue la mejor.

“Expropiación que se hace efectiva en 2014. Desde ahí la Municipalidad siempre tuvo una actitud soberbia e inestable, que buscaba desgastarnos, porque no era sólo el reclamo de la apertura del espacio, sino la reapertura con Gestión Popular.” Comenta Pablo.

En febrero del 2018 se abre la licitación para comenzar la recuperación del edificio que se hace efectiva en julio. A lo que Laura comenta:

“En Julio de 2018 apenas gana la empresa Lanfranconi Giordano SRL empiezan las obras. Sobre todo desde el techo. Y bueno, unos nervios terribles, los vecinos todos comunicándonos entre nosotros porque los que viven cerca de La Piojera desde los balcones podían ver los cambios en el techo, había muchos nervios, mucha desconfianza por el proceso, muchísima desconfianza. Realmente todo fue bastante difícil.”

En Septiembre del 2018 la municipalidad habre una convocatoria para las organizaciones que quisieran formar parte de la gestión del centro cultural. Lo que parecía un sueño muy lejano estaba al alcance de la mano, en unos meses La Piojera iba a estar reabierta. Sin embargo, faltaba discutir y definir lo más central y fundamental, que esa reapertura sea con Gestión Popular. Concepto que está en disputa hasta el día de hoy y que profundizó las tensiones al máximo en la reunión de septiembre.

“Bueno, nos presentamos un montón, muchísimos vecinos. Hubo situaciones incomodas en esa asamblea, muy incómodas. Fundamentalmente protagonizadas por esta organización, que en realidad es un desprendimiento de la original Defendamos Alberdi” Nos comenta Laura sobre la reunión.

Por su parte Pablo, integrante de Defendamos Alberdi, comenta:

“Llegamos a una reunión que hubo en septiembre donde se convocó a todo el mundo, donde nosotros íbamos con nuestro proyecto de gestión popular para discutirlo con todos y ver qué se puede tomar y qué no. A lo mejor había que tomar como quien dice, un tiempo. Es decir, vamos a actuar de manera provisoria, de esta forma o de otra, vamos a ir probando. Pero no. Es esto de decir, bardeándonos, “ustedes para qué vienen a discutir esto, si nosotros queremos hacer un festival.” Y creemos que un festival en año electoral, de la forma en que se dio la semana pasada, tiene que ver con eso. – No porque esté mal hacer festivales, nosotros nos hemos hartado de hacer festivales y creemos que es legítimo- El tema es el para qué, en medio de una ida y venida de una clase política cada vez más perversa, y más mentirosa y más tramposa, prestarse al juego de eso, nos parecía equivocado. Sumado a eso, esta situación que te digo que la verdad que es lamentable, que no se haya dicho nada por parte del resto de las organizaciones que haya habido una exclusión. No la juzgo, cada uno sabrá y sabe lo que hace. Pero nos parece peligroso eso. Porque si ya empezamos diciendo que hay una mesa abierta y democrática pero estamos decidiendo quién puede estar y quién no, entonces no es democrático el abierto.“

Luego Laura agrega:

“En un principio eran 30 y pico organizaciones que por distintos motivos, entre los cuales estaba una decisión de la Municipalidad de no permitir que siga Defendamos Alberdi participando porque realmente imposible dialogar, ni llegar a ninguna acuerdo, ni construir. Entonces fue una decisión de alguna manera que tuvo cierto costo político porque no es un procedimiento que hubiera sido avalado por el resto de las organizaciones de forma plenaria. Pero sí sinceramente pudimos trabajar tranquilos y en orden a partir de esa decisión. Honestamente fue así.”

¿De qué se trata el espacio de cogestión actualmente construido en La Piojera? ¿Qué plantea Defendamos Alberdi como Gestión Popular?

Con respecto al “Espacio de Cogestión y Participación Comunitaria del Centro Cultural La Piojera” Rodrigo nos comenta:

“Bueno se logra que se conforme una mesa de organizaciones, actualmente están participando alrededor de 23 organizaciones y se está trabajando para elaborar el modelo de  gestión popular, cuanto a que sea a través de una mesa horizontal de todas las organizaciones, que haya también otro órgano que sea el órgano superior que sea la asamblea de vecinos, donde vecinos y vecinas puedan participar, proponer y que se escuchen todas esas propuestas y decisiones. Que atreves de la mesa de organizaciones se pueda gestionar y llevar adelante todas las propuestas que vengan de la asamblea de vecinos. En ese proceso estamos de construir eso. Ahora para la inauguración salió formalizado este espacio.”

“Va a estar cogestionado entre 22 organizaciones y la municipalidad. La municipalidad como una organización más. Va a ser una mesa de organizaciones donde se va a debatir el contenido y la grilla anual, que le pusimos una mesa de coordinación de organizaciones, que va a funcionar de manera asamblearia buscando siempre el consenso. Todavía está en debate concretamente cuáles van a ser las comisiones de trabajo, que van a ser comisiones abiertas donde se van a poder sumar vecinos que quieran presentar proyectos, o artistas que no estén en organizaciones, llevarlos a cabo ellos mismos y sumarse a las comisiones de trabajo. Lo que no hemos definido es cuáles son las comisiones de trabajo y tampoco está definido el organigrama. Pero es una cogestión que va a ser horizontal, asamblearia y buscando siempre el consenso para las tomas de decisiones.

Esta forma de cogestión se terminó de formalizar la misma mañana de la reapertura, el 22 de marzo de 2019, como nos cuenta Laura:

“El 22 a la mañana se realizó un desayuno con los medios de prensa y con algunas autoridades municipales, y nos invitaron a participar. En ese momento, en ese acto, nos hizo entrega el propio intendente Ramón Mestre en mano a cada uno de los representantes de las organizaciones, una copia de la resolución que nosotros mismo habíamos redactado, y que fue firmada por el secretario de cultura Marchiaro, en donde nos reconoce como gestión participativa. Es decir, reconoce la existencia de la mesa o plenario de cogestion y participación del centro cultural La Piojera. Y bueno, con una serie de considerando y el compromiso de todos que en 180 días vamos a poder definir con mayor precisión y tratando que se convierta en una ordenanza, a través del consejo deliberante, de manera fehaciente este espacio de cogestión y participación comunitaria del centro cultural La Piojera, que así se llama, que son estas organizaciones más un representante de la dirección de cultura comunitaria.”

Con respecto a esto Rodrigo agrega:

“Está regulado por una resolución de la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Córdoba, y ahora hay que trabajar para que a la brevedad, todo eso sea reconocido a través de una ordenanza, que es otro peso, otra herramienta legal para darle mayor entidad a todo esto que se está construyendo. La idea es que salga una ordenanza que reglamente todo esto: que la mesa de organizaciones y la asamblea de vecinos van a ser los que van a tomar las decisiones y gestionar el espacio.”

El próximo 6 de abril continúan las reuniones para seguir construyendo este modelo de cogestión entre organizaciones, asociaciones civiles y la Municipalidad.

Con respecto al proyecto de gestión popular presentado por Defendamos Alberdi, Pablo nos comenta:

¿Qué es la gestión popular? Bueno es algo hay que construirla, no es que vos decís hago una asociación civil, sino es una cosa nueva que tiene que ver con la experiencia que van acumulando los pueblos a través de su historia, y van construyendo nuevas herramientas de participación. Es un desafío también. Empezó a salir de las discusiones, “pero qué es esto de la gestión popular.” Vos pones en google gestión popular y te salen un montón de cosas, pero son experiencias que no están acabadas, sino que se trata de construir. Entonces, hicimos varios encuentros para discutir esto. De ahí de esos encuentros sale una idea general que habla sobre convocar a una asamblea vecinal con una serie de requisitos, esa asamblea nombra 2 representantes por año, que serían dos co-directores y también se hacían como áreas de trabajo, una especie de secretaria de trabajo con las diversas actividades que tiene que llevar a cabo un centro cultural, y que hubiera un co-director municipal. Entonces entre esos 3 co directores hacer la cuestión más operativa, para que no sea algo que haya que hacer asamblea a cada rato porque no sirve so tampoco, en lo que nosotros denominamos el “horizontalismo burocrático” que no sirve. Está bueno lo horizontal pero que sea una cosa dinámica, efectiva y operativa, siempre tratando de llegar a consensos, tratando de aportar desde distintos lados. Uno lo cuenta así y suena como muy idílico, ¿no? Creemos que la municipalidad como Estado también debe tener sus prioridades, sus cosas. No se trata acá de decir hago la gestión popular y que sea una cosa de autogestión, porque no daría el tiempo, ojalá pudiera ser así. Entonces la idea es que sea una cogestión entre el Estado y los sectores y las organizaciones barriales. Arribamos a esta reapertura de La Piojera con gran satisfacción por un lado, pero por otro lado también la desazón de que se ha tergiversado esto de la Gestión Popular y se ha armado una mesa donde están sentadas algunas instituciones y sectores del barrio, donde nosotros hemos sido expulsados, junto a colectivos culturales aliados que venían trabajando y haciendo cosas con nosotros. Y se ha hecho una cosa que es nefasta, ¿no? La demonización de un sector del barrio, que aparte fue uno de los actores principales en la lucha, que estuvimos permanentemente machacando y jamás abandonamos el reclamo en la calle, mantenerlo vivo era el objetivo.”

Así es que el 22 de marzo se reabre La Piojera, con la participación de 22 organizaciones más la municipalidad, amparados por una resolución que reglamenta el espacio. A partir de la reapertura, son muchísimas las cosas que nos cuentan participantes de la mesa, sobre lo que les genera la reapertura y sobre lo que sueñan con que sea el espacio:

En este sentido Mariela nos comenta:

“El día de la reapertura sentí mucha emoción, no por el festival en sí, sino por entrar al teatro y verlo cómo estaba, después de verlo destruido, y pensé pucha, valió la pena estar tanto tiempo en la calle y en la lucha para eso. Para mí fue una satisfacción como integrante de la murga, porque me dicen a mi “vos sos la madre de la murga” y no, no soy la madre, soy otra compañera pero que nunca le he aflojado a estas luchas. Y verla así como está ahora te da emoción y te hace pensar que bueno, acá se pueden hacer un montón de cosas, un montón de proyectos”

Por su parte Pablo nos comenta:

“Yo por ahí medio como que no caigo toda, la verdad que es una gran alegría, una gran satisfacción. Porque demuestra que si hay organización barrial si se pone un objetivo, y se persevera y no se baja los brazos, se pueden lograr cosas. Me parece que eso es muy importante y puede ser tomado como un ejemplo. Por ahí se hace historia con estas cosas. Y que para las otras reivindicaciones que quedan es como que da un espaldarazo, es un gran triunfo, es un gran triunfo comunitario y popular.”

Con respecto a todo lo que se puede generar en el espacio, Nahuel nos dice:

“La Piojera es un polo cultural no solo del barrio sino para la ciudad, hay un espacio que puede servir para los artistas de diferentes ámbitos. Sin embargo, se aclara esta cuestión del barrio, de que es un polo cultural para el barrio y un espacio de encuentro para el barrio, porque está inmerso dentro de un territorio que tiene características particulares. Como por ejemplo la pluriculturalidad, que está conformada por diferentes comunidades, bolivianas, peruanas, argentina, haitiana que generan una mezcla de culturas y un encuentro de culturas dentro del barrio en relación a actividades concretas, poder mostrar las características de estas culturas que conviven en el barrio, en la misma Piojera. Además va a ser un espacio para producción y formación, no solo para exhibición, sino también para producir dentro y para generar espacios de formación dentro de La Piojera. Es un espacio de cultural que le va a servir a toda la ciudad, que va ser accesible y va a ser gratuito para un montón de gente que no va a poder acceder a otros centro culturales de las mismas características, pueda acceder acá de manera gratuita y pueda haber una diversidad de espectáculos gigantes.”

El territorio de  Alberdi es conocido como cuna de luchas populares, y la reapertura de La Piojera se suma a la larga lista de triunfos comunitarios y populares, este hecho es parte constitutivo de nuestra historia. Es esfuerzo colectivo y memoria viva. Es lucha vecinal y popular que ganó un espacio comunitario de participación y producción artística.

Así es que este centro cultural con mucha historia de compromiso cultural, social y político, vuelve a abrir sus puertas a la comunidad, en vísperas de cumplir 90 años de su nacimiento.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s