El feminismo no es mala palabra

El feminismo no es mala palabra o cómo fue mi experiencia en un espacio de definición institucional (EDI) en el Instituto de Formación Docente Continua de Furilofche.

                   Candelaria Lozada Talani
Profesorado de Educación Especial

El EDI “Vivas nos queremos”, coordinado por las profesoras de Educación Primaria e Inicial, fue un espacio transversal donde se encontraron las ciencias sociales, las artes gráficas, la literatura y el feminismo. Este taller tuvo como resultado doce producciones visuales fuertes, atrapantes y con una gran denuncia social, a escala mundial: que la violencia machista deje de matarnos.

La población del IFDC está compuesta en su mayoría por mujeres diversas, con sus grupos de pertenencia y un amplio rango etario, cultural y socio-económico. Pero, hay algo que nos atraviesa a todas por igual: el patriarcado.

¿Qué es el patriarcado? En su sentido literal significa gobierno de los padres. Históricamente, ha sido una forma de organización social, política y cultural, donde se ejerce una relación de poder desigual entre hombres y mujeres. Entendiendo como autoridad a la masculinidad hegemónica, es decir el varón cis, blanco, heterosexual y de clase alta. Este sistema de opresión se puede ver en los bajos sueldos femeninos, en el conocido techo de cristal, en no aceptar las disidencias sexuales o en los roles asignados para la crianza y tareas domésticas. Pero, también, puede ejercer su mano más dura, mediatizadas en las redes y la TV, como femicidios, transodio, lesbofemicidio, violaciones, acoso callejero, abortos clandestinos y otras formas de violencias.

El Feminismo surge como un movimiento social y político contrahegemónico, de resistencia al modelo hegemónico capitalista y hetero-patriarcal. Podemos afirmar que no existe un solo feminismo, a lo largo de la historia se fue nutriendo de múltiples miradas y teorías que giran alrededor de un núcleo común: la lucha por visibilizar las desigualdades que oprimen a las mujeres y el cuestionamiento de los sentidos naturalizados al interior de las relaciones de dominación. Adoptando diversas consignas como, por ejemplo: las sufragistas, la revolución de la píldora, lo personal es político, la ola verde, entre otras.

Entonces, ¿Por qué decimos que el feminismo no es una mala palabra? El feminismo, a diferencia del machismo y el patriarcado, no busca la supremacía de las mujeres por sobre los hombres, sino en construir una sociedad en la que el género no habilite la discriminación, ni la violencia, los roles prefijados y garantizando el pleno goce de nuestros derechos, que muchas veces, son vulnerados por el Estado y, más aún en contextos de Nueva Derecha. Entender el feminismo como un espacio donde construirnos, empoderarnos y tejer redes entre mujeres (cisgénero, lesbianas, trans, de pueblos originarios, con discapacidad y otras identidades). Entender el feminismo como un concepto vivo, que muta y se transforma.

A raíz de estas problemáticas surge el EDI: “Vivas nos queremos” y motivo de este escrito.  Este seminario fue un espacio donde empoderarnos de manera colectiva y tejer o fortalecer las redes entre mujeres que conformamos gran parte de la población estudiantil del IFDC. La significatividad de los temas abordados fue el aprendizaje de mirarnos las unas a las otras, desde la sororidad, aun con nuestras diferencias etarias, étnicas, ideológicas y de clase y la técnica de la Xilografía, no solo nos permitió conocer una nueva herramienta, sino que en cada “gubiazo” dejábamos nuestros dolores y temores, las historias cargadas de violencia. Pero también las risas, los mates y la enseñanza. Nadie salió ilesa de este EDI, todas nos llevamos nuevas dudas y planteamos algunas respuestas, que no van a ser absolutas. Por sobre todo, el sabernos compañeras y que juntas podemos lograr cosas inesperadas, hermosas, poéticas y revolucionarias ( las mujeres que conformábamos el EDI nos referiamos a nosotras con la letra “a” ).

Como docente en formación, creo que nos abrió puertas para seguir aprendiendo en la ESI, la cual es fundamental para la educación y la vida, sin ella se multiplica la violencia machista, que oprime tanto a mujeres y disidencias, como a varones cis y llena la boca de “machirulxs” con opiniones fundadas por la moral cristiana o el desconocimiento. Entender la ESI como un motor, indispensable, para la construcción o el atisbo de una sociedad diferente, donde se rompan barreras, se respeten las diversidades y se caigan las imposiciones hetero-patriarcales.
Enseñar desde la ESI es tener los anteojos violetas siempre puestos y entender que la docencia es un acto político.

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