Informe preliminar en la noche del infierno II. Fascismo y Tiempo.

El tiempo es la materia con la que se hace una vida. Cualquier intensión de control lo sabe. La eficacia del fascismo no se explica tanto por su promesa de revancha con el pasado como por su capacidad para producir un deseo de futuro. En el fin de la historia el neoliberalismo fabuló un infierno en el que todo se repite y la velocidad volvía indistinguible lo nuevo de lo viejo, porque lo único sagrado es la exhibición de lo veloz pero la temperatura no deja de subir.

Por Pablo Sanchez para Ósmosis

“¡Estamos sobre el promontorio más elevado de los siglos! ¿Por qué deberíamos protegernos si pretendemos derribar las misteriosas puertas del Imposible? El Tiempo y el Espacio morirán mañana. Vivimos ya en lo absoluto porque ya hemos creado la eterna velocidad omnipresente.”

Filippo Tommaso Marinetti, Le Figaro, 20 de febrero de 1909

No está bueno que la Historia mire siempre hacia atrás, como que deberíamos conmemorar cosas del futuro, tipo hacia adelante”.

Gabriela Michetti. Twitter. 23 de Febrero. 2018.

1.  Tiempo de crimen, tiempo de trabajo.

John Berger comenta sobre las cárceles una transformación: “La ecuación del Gulag “criminal=trabajador esclavo” ha sido reescrita por el neoliberalismo para convertirse en “trabajador=criminal oculto”.

La historia del capitalismo, es la historia de cómo el reloj bajó del campanario de la catedral a la fábrica. Ya no para marcar el tiempo de las oraciones, si no para marcar el tiempo de las jornadas de trabajo. En el campo de concentración se organizo con la precisión técnica de la fábrica. Su ecuación temporal es la del criminal=trabajador esclavo. Hoy en los campos de concentración de la democracia, como Bouwer, podemos decir que el la ecuación se mantiene. En el resto del campo social la inversión de la ecuación es clara. El neoliberalismo perfecciono un poco los relojes del fascismo. Es una regla del orden dicen los Tiqqum:

“No lograran huir solos. Por lo tanto, para comenzar precisan constituir las solidaridades necesarias. Para complicar el juego, hemos liquidado toda forma de sociabilidad autónoma. No hemos dejado subsistir más que el trabajo: la sociabilidad bajo control. Se tratará para ustedes de escapar de él. Mediante el robo, la amistad, el sabotaje y la auto-organización. ¡Ah!, una precisión: hemos convertido en crimen cualquier forma de huida.”

Todo reloj, es un cerrojo.

El tiempo es la materia con la que se hace una vida. Cualquier intensión de control lo sabe. La eficacia del fascismo no se explica tanto por su promesa de revancha con el pasado como por su capacidad para producir un deseo de futuro. En el fin de la historia el neoliberalismo fabuló un infierno en el que todo se repite y la velocidad volvía indistinguible lo nuevo de lo viejo, porque lo único sagrado es la exhibición de lo veloz pero la temperatura no deja de subir. Por su parte la agonía macrista propone conmemorar el futuro con el signo de la deuda y el sacrificio para esquivar el estallido. En la madrugada que no distingue la noche del nuevo día hay enjambres que suspenden el tiempo.

2. El final de los tiempos.

El fascismo nunca se queda sin tiempo. Nunca es demasiado tarde en sus calendarios, experimentan un goce por lo inagotable. Mientras la “izquierda” estadounidense Green New Deal (Riley J. Dennis explica de que se trata esta propuesta) la alt-light encabezada por Donald Trump niega la existencia del cambio climático mientras invoca teorías conspirativas consecuentes a la guerra comercial que USA mantiene con China.

La historia que vincula cambio climático y política conservadora en USA (Que Contrapoints desarrolla con mayor profundidad en este video) se acerca a un punto de quiebre. El Acuerdo de París (Firmado en 2016) es en las condiciones político-económicas actuales imposible de cumplir. Es probable que este siglo no termine sin ver el horror de lo que puede un planeta enfermo. Inundaciones, migraciones, escasez de recursos. Algo parecido al fin. Y acá esta lo interesante, es un rasgo común a muchos proyectos fascistas negar la posibilidad de un final. Se sostienen bajo el dogma de lo indefinido. Esto coincide con el sueño que alimenta el corazón capitalista: La acumulación infinita de Capital.

Esta lógica se cristaliza en el concepto de progreso (o más recientemente si pensamos en términos del mercado inmobiliario desarrollismo). El progreso funciona como futuro abierto a cualquier promesa que pueda tomar forma con las fantasías de una época. En el siglo XIX la generación del 80´ construyo la nación y la modernidad en un progreso que significó la expansión de la frontera de producción agrícola y el genocidio indígena, en los 90´ el futurismo menemista prometía cohetes con la sombra de una miseria planificada por técnicos económicos. Estas son algunas de las escenas de la estética futurista en el fascismo/neoliberalismo. En “Crónicas MarcianasBradbury teje los sueños de progreso de la carrera espacial de la guerra fría con las expediciones coloniales para exponer los miedos y la miseria que hay en experimentar el tiempo como flecha o la marcha de un tren hacia adelante. Y sin embargo el progreso no es algo que solo comparten el fascismo y el neoliberalismo, también la izquierda (con sus muchos nombres y modos) tuvo durante mucho tiempo una fuerte tradición de veneración al progreso.

También hay algo paradójico en el progreso. Su expansión infinita está acompañada de un sentimiento gris de “ya visto”, de siempre igual, de producción en serie.

3. Infierno circular. El neoliberalismo como revolución permanente.

La temporalidad fascista no solo es infinita-progresiva es circular. Todo acto fascista consiste no en lo inédito, sino en repetir. Por eso la incapacidad de producir diferencia en regímenes de este tipo. El fascismo es en parte una estética de la repetición, pero no cualquier repetición. En su caso se trata de algo que insiste en regresar, sin tener una inscripción definitiva, la forma del trauma.

Hay dos novelas donde esto se ve más claramente: Una sombra ya pronto serás  y La invención de Morel. La novela de Soriano siempre es leída como metáfora al menemismo y a los efectos de las políticas neoliberales. En pocas palabras es la historia de un viajero que hace un camino circular, para terminar donde empezó pero en condiciones peores. La historia de Bioy es la de una maquina que repite una proyección inmortal.

En ambas la crueldad a la que están sometidos sus personajes es la forma repetitiva del tiempo. El dolor que proviene de la certeza de que nada va a cambiar y solo resta sincronizarse al ciclo. Este tipo de experiencia del tiempo se parece mucho al que propone la economía tradicional. Ciclos que se repiten, procesos de caos y reconstrucción. Un calendario que deja paso a otro. Muy distinta a la temporalidad de la revolución.

Walter Benjamin cuenta que durante la Revolución de Julio en Francia, “cuando cayó la noche del primer día de combate ocurrió que en muchos lugares de París, independientemente y al mismo tiempo, hubo disparos contra los relojes de las torres.”

Una revolución suspende el tiempo, lo saca “fuera de sus goznes”. Pero no todo termina ahí. El día después de la revolución es un misterio. Algo que mucha gente ha notado (Zizek, Jameson) es que hoy es más difícil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo (y el tiempo entendido como progreso). No puede haber una revolución permanente en ninguno de los dos sentidos de la palabra.

Si se pretende revolucionar permanentemente lo social implica tirotear los relojes y re-fundar permanentemente. Esto puede implicar un olvido generalizado ya que la memoria no puede asentarse sin la distancia temporal. Y si en caso contrario se plantea como la revolución permanente en el sentido de transformarse en la última formación de lo social empezara a oler con la podredumbre de lo que abolió la diferencia.

En cierto sentido el neoliberalismo es la experiencia práctica de una revolución permanente.

En otro orden de reflexiones Farrán piensa que “el neoliberalismo es ideológicamente revolucionario y transformador, promueve la posibilidad de cambio hasta el delirio: el cielo es el límite y cualquiera puede cualquier cosa, si se lo propone y esfuerza en pos de ello.”

Abandonar la idea de revolución, de desarrollo, de progreso, de permanencia pueden ser algunas pautas para trazar las primeras líneas de un proyecto emancipador en este siglo. Una posibilidad sería pensar un futuro sin nombre, una utopía anónima, como la que canta Liliana Felipe en No te lo puedo decir.

4. Conmemoraciones del futuro. Sacrificio, felicidad y deuda.

El macrismo nos acostumbro a formulas temporales paranoicas y fascinantes. Entre ellas un tuit de la vicepresidenta Gabriela Michetti en la que proponía “conmemorar cosas del futuro” (un oxímoron de alta poesía).

La relación del neoliberalismo con el futuro es contradictoria, mientras que por una parte los procesos de acumulación y despojo del capital ponen en peligro la vida humana en el planeta imposibilitando todo futuro por otra parte propone fantasías de futuro de elaboración muy compleja donde el éxito, la iluminación, el liderazgo se consiguen por medio de un impasse de sacrificio. El emprededurismo es un camino por el sacrificio, por el riesgo en el que se arriba a un futuro de excesos, al país del Jauja que pintó Brueghel el Viejo. Quien emprenda, quien tome el riesgo de invertir tendrá que tomar deuda.

En el neoliberalismo la deuda y el sacrificio son los intermediarios entre el presente y el futuro. Como forma del tiempo la deuda suspende el presente. Endeudarse es negarse a vivir el presente en toda su potencia para una expectativa por venir.

En el neoliberalismo la vida toma su forma en un tiempo sin pasado, sin historia, sin símbolos que ligan a un espíritu colectivo y por otra parte en un tiempo futuro que es el objeto de todas las publicidades. Todas las imágenes publicitarias, las fantasías cinematográficas, los imaginarios del american dream le ponen nombre al futuro. El neoliberalismo despeja todo misterio sobre el futuro. Se encarga de ponerle nombre, de ser explicito con lo que desea. Es un por-venir, un deseo sin enigma. Gran parte de su efectividad social se debe a esta capacidad de ser claro con el rumbo que se promete. La utopía es la materia prima del neoliberalismo, esto es algo que aprendieron del pasado.

Peter Fritzsche al escribir la historia del nazismo llega a la conclusión (contra muchos lugares comunes de que el nazismo se explica por el deseo de revancha en una Alemania humillada) de que la efectividad social del proyecto nazi está en su propuesta de futuro, en explicitar una utopía de gloria. Las imágenes del nazismo no tematizan tanto la venganza, la memoria de los enemigos y el dolor que sufrieron, como la imagen de gloria imperial. Esto no quiere decir que no tuvieran pasado. Pero si que el futuro cumplía un rol central en la cultura oficial.

5. ¿Y ahora qué?

En síntesis el tiempo en el neoliberalismo es coherente con una lógica de acumulación de capital que es progresiva, infinita, permanente e incuestionable, revolucionaria (capaz de cambiar en cada crisis). ¿Cómo escapar de este tiempo saturado de sentidos?

Borges advierte: “Negar la sucesión temporal, negar el yo, negar el universo astronómico, son desesperaciones aparentes y consuelos secretos.”

Walsh en Operación Masacre basa toda su estrategia de exposición del horror militar en mostrar las contradicciones en su orden temporal. El demuestras que aun en bajo sus reglas de juego los militares son unos asesinos porque el fusilamiento en los basureros de León Suarez fueron antes de que ellos mismos decretaran el inicio de la ley marcial. Walsh recoje datos no solo contra un gobierno militar sino contra el mismo tiempo del poder.

“Es que uno llega a creer en las novelas policiales que ha leído o escrito, y piensa que una historia así, con un muerto que habla, se la van a pelear en las redacciones, piensa que está corriendo una carrera contra el tiempo”

Todo el funcionamiento del poder depende del tiempo. El sistema de reglas del Estado y el Capital es una axiomática temporal. Definir ¿Cuando?, es definir quienes forman parte de lo común, de la vida-juntxs. El tiempo toma la forma que le da una comunidad. Cada manada tiene sus calendarios, sus horóscopos, su relación intima con el movimiento secreto de la luna y las estrellas.

En uno de sus últimos cursos Barthes investiga las formas del tiempo en comunidades diversas (de la religión, de la cultura, de la ficción), entre ellas el anacoretismo de unos monjes del Monte Athos de los que aprehende el concepto de Idiorritmia. “Lo que el poder impone ante todo es un ritmo (de todas las cosas: de vida, de tiempo, de pensamiento de discurso). La demanda de idiorritmia se hace siempre contra el poder”. Es condición de la idiorritmia la existencia de una causa vaga, un “telos flotante” más que fe. La fe es un discurso sin vacilaciones, la idiorritmia responde no con la duda, si no con la suspensión.

Ante el poder sobre el tiempo Barthes propone la idiorritmia. Una forma de abandonar lo social, de gestionar la presencia, una defensa del ritmo propio. Ubicada en el punto secreto entre la deserción y la comunidad.

7. Caracoles o el tiempo insectil.

Wisława Szymborska.Prefiero el tiempo insectil al tiempo estelar”.  

El Loco de la Colina. A propósito de la hora, usted lleva dos relojes y una linterna.

Subcomandante Marcos. Si, nosotros tenemos este reloj, el reloj de la derecha es el reloj de la sociedad civil, el de los ciudadanos, decimos nosotros, y el reloj izquierdo es el reloj de la guerra, el reloj del Ejército Zapatista de Liberación Nacional; cuando nosotros usamos dos relojes queremos decir que estamos en esta dicotomía, en esta dualidad de que somos un movimiento armado, clandestino, pero al mismo tiempo estamos tratando de construir una relación con los ciudadanos, con la sociedad civil, decimos nosotros, con el resto del país, en este caso de México, y la disparidad de las horas es que nuestra apuesta es que sea posible construir una sola hora, que no sea necesario dos relojes que nos estén marcando esta dicotomía, sino que se pueda hacer una sola; nosotros decimos que cuando se unan las dos horas, entonces será la hora de la paz para nosotros y para los pueblos indios.

Wisława: “Cuántos han saltado del tiempo en marcha y se pierden a lo lejos con una nostalgia cada vez mayor.”

El primero de enero de 1994 cuando el fin de la historia, cuando la caída del muro, cuando el capital se sentía satisfecho, cuando ya no queda nada más que seguir, cuando todo ya todo será esto y nada más, cuando ya solo quedaba seguir el sueño de seguir así. El zapatismo disparo contra los relojes una vez más. Y en pleno fin/comienzo de años, en pleno calendario desgarraron la historia subterránea de quienes sufren el despojo. Gran parte de sus comunicados se refieren a una forma particular del tiempo. Organizados en Caracoles, una forma insectil.

                Un tiempo en que (entre otras cosas) lo urgente y lo importante están en sincronía.

“Los pueblos originarios, desde hace siglos, todo el tiempo hacen al mismo tiempo las dos cosas, lo urgente y lo importante. Lo urgente es sobrevivir, o sea no morir, y lo importante es vivir. Y lo resuelven con resistencia y rebeldía, o sea que se resisten a morir y al mismo tiempo crean, con la rebeldía, otra forma de vivir. Entonces dice que siempre que se pueda, hay que pensar de crear otra cosa.”

Materiales

  • Audiovisual

Lecturas

  • ¿Qué sigue? II. Lo urgente y lo importante, del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional
  • Posibilidades, de Wisława Szymborska
  • El gran juego de la guerra civil, de Tiqqun
  • Una sombra ya pronto serás, de Osvaldo Soriano
  • Otras inquisiciones, de Jorge Luis Borges
  • La invención de Morel, de Adolfo Bioy Casares
  • Meanwhile, de John Berger
  • Operación masacre, de Rodolfo Walsh
  • Como vivir juntos. Simulaciones novelescas en algunos espacios cotidianos, de Roland Barthes
  • Crónicas marcianas, de Ray Bradbury
  • Fahrenheit 451, de Ray Bradbury
  • Nodalidad: Critica y sujeto en el neoliberalismo, de Roque Farran
  • De alemanes a nazis, de Peter Fritzsche
  • Horizontes Neoliberales en la Subjetividad, de Jorge Aleman
  • Tesis sobre filosofía de la historia, de Walter Benjamin
  • Dialéctica de la Ilustración, de Theodor Adorno y Max Horkheimer
  • Manifiestos y textos futuristas, de Filippo Tommaso Marinetti

Audios

  • No te lo puedo decir, de Liliana Felipe
  • El tiempo esta después, de Fernando Cabrera
  • VideoDrome, de Gregorio Parra y Sandra Urdín por Radio 3 de España

*Foto de portada: Photo by akahawkeyefan on Foter.com / CC BY-NC-SA

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