Resistencia tortillera

Por Camila Parrota (Cristal)

Ahora
Ahora que pareciera que estás por irte
cada pequeño detalle de vos
parece un tesoro.
Ese lunar en tu oreja,
las venitas lilas que se te marcan en el cuello,
tu pelo enmarañado, tu ropa desprolija,
el olor a tabaco de tus dedos,
la forma en que pronuncias esas dos palabras inmensas.
La fuerza con la que me apretás las tetas,
la tonalidad con la que me decís
-Me
gustás
mucho-
Mirándome a los ojos y dejándome en jaque,
sin lugar a respuesta más que una mueca-sonrisa sostenida.
O tu brazo rodeándome.
Siempre te dije que eras gigante
pero nunca te dije que tu espalda es la isla más segura del mundo,
un lugar donde quisiera poder montarme siempre,
aunque sepamos que esa palabra no existe.
Y aunque  ahora esté sonando en mi cabeza tu voz al ritmo de
al ritmo de
-el amor romántico está caduco-
Ya sé que esta caduco, papa frita
,pero a mi me pasan cosas cuando te veo.
Yo no quiero la peli de hollywood,
quiero seguir compartiendo la vida real,
abrazarte porque yo tampoco llego a fin de mes,
decirte que ya vendrán tiempos mejores,
que un día vamos a poder comprar muchas flores
y capaz hasta podemos ir a hacer teatro al Uruguay,
compartir la cama, cuidarnos del mal tiempo, mandarte un audio invitándote a comer pizza grasosa de Bacci aunque me queden 50 pesos en la billetera y mañana tenga que comer de nuevo arroz. Reírnos contra golpe, contra pena, contra todo.

Coger hasta dormirnos, escribir hasta despertarnos. Y no romantizo la pobreza solamente te cuento, que con tu cuerpo al lado de mio esta crisis de mierda es  un poco menos amarga.

Poema rancio
Me gustás mucho
todavía, nena.
Te extraño tanto que
me descargué Tinder
otra vez
al pedo.

Una vez te escribí
un poema
que decía algo de un incendio
en el vientre
y quiero contarte
que todavía
me quema algo adentro
cuando te veo,

cuando me acuerdo
de tu boca
y pienso
que ojalá te cruce esta noche
o cualquier noche
y vuelvas a meterme
la mano en la bombacha
no sin antes preguntar
“puedo?”
aunque sepas que conmigo
podés todo
todo
todo
lo que quieras.
Me gustás mucho todavía
y me da bronca
que me den cabida todxs
menos vos.

La primer lesbiana de mi vida
me dijo
te vas a dar cuenta si sos lesbiana
cuando te pasen cosas acá,
acá y acá
señalandose la cabeza,
el pecho
y la entrepierna,

y aunque yo sabía que era torta
mucho antes de conocerte
con vos las tres cosas:
el cráneo partido,
el pecho caliente
y la tanga mojada.

Me gustás mucho
todavía, nena,
y extraño
que nos reventemos a besos
en la cama,
y que entre la falopa y yo
no tengas que elegir nada.

Noviembre
es un mes de porquería,
me trae tu cara.

Escabio y escribo
para extrañarte menos,
para sacarme un toque
toda esta gilada
que me deja re tirada
y con insomnio,

que me susurra al oído
que estás en otra
y que esto no es más
que otro poema
más rancio
que las paredes de mi corazón.

Búsqueda incansable
Que alguien me diga si te vio,
que me miren a los ojos,
que me digan si te vieron.
Que no soporto, compañera
despertarme y no verte.
Que no soporto despertarme,
que quisiera que esto fuera una pesadilla.

Que alguien me diga si te vio
la noche que no volviste,
la noche que me quedé esperando
tu mensaje, tu ya llegué.
Que me miren a los ojos,
que me digan si te vieron.
Que me digan dónde estás,
que me digan
dónde estás.

Yo empapelo la ciudad con tu cara,
con tu nombre
Yo te busco.
Yo me seco las lágrimas con el calor
de nuestro último beso
que está tibio todavía.
Y lo repito en mi mente una y otra vez,
todos los días.

Y saco fuerzas pensando
en tus ojos negros enormes,
en tu mirada cómplice con la mía.
En tus gestos tiernos y furiosos
cada vez que buscamos juntas
a otra desaparecida.

Yo te busco
y no solamente en cada calle.
Te busco en la cama a medianoche,
en la ducha,
al lado de la biblioteca leyendo un libro.

Te busco cuando llego de la facultad,
cuando abro la puerta
y espero encontrar olor al humo de tu cigarrillo,
que no es el mismo que el mio.
Y espero encontrar tus volantes desordenados,
y la prensa semanal nueva arriba de la mesa
como recompensa por el desorden.
Cuando abro la puerta
y espero encontrarte.

Que alguien me diga si te vio,
que tengo la jeta llena de preguntas.
Que quién habrá sido el hijo de yuta
que te sacó de mi lado.
Que cómo mierda sigo sin tu abrazo,
que cómo mierda sigo.

Yo te busco
y repito todas las cosas que me dijiste
cada vez que me creí derrotada.
Yo repito tus palabras
y las uso como armas,
como apoyo
para no
caerme.

Porque tengo la jeta y el alma
llena de preguntas.
Que dónde mierda estarás ahora,
y si estarás pasando hambre,
y si estarás pasando frío.

Los que te llevaron
no saben de la fuerza
que tiene tu amor junto con el mío.
No saben
que de nuestro lado hay un ejército
que no retrocede,
que no descansa,
que está siempre a la defensiva.

Mi cansancio dura
lo que tardo en imaginar tu cara,
lo que tardo en imaginar
tu cuerpo al lado del mio.

Yo te busco, amor.
Yo te busco, compañera.
Yo te busco y no descanso
Yo te busco y no pienso parar
hasta encontrarte.















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